Protocolo LFI-50 · Elevare Virtus
Antes de ejecutar la salida de un gerente clave, derívenlo a Virtus. Medimos su fricción de liderazgo con el LFI y trabajamos 3 meses para reducirla. Si baja a la mitad, pagan. Si no, no pagan nada.
el sueldo anual del cargo, en costo real de reemplazo: búsqueda, indemnización y curva de aprendizaje del reemplazo.
meses de productividad reducida en el equipo mientras se resuelve la salida y se estabiliza el reemplazo.
del conocimiento institucional de esa persona se va con ella el día que se va — eso no se recontrata.
No es falta de estrategia ni de talento. Es una fricción cognitiva invisible que frena la decisión o la ejecución, aunque el líder sepa exactamente qué debería hacer. El LFI mide cinco ejes y entrega un perfil comparado contra el promedio global.
El líder repite el mismo ciclo de análisis frente a la incertidumbre, sin llegar a decidir — la decisión se pospone, no se toma.
Autosabotaje del propio avance cuando el éxito implica más visibilidad, más responsabilidad o un cambio de identidad que incomoda.
El rol que ejerce hoy ya no calza con la identidad que sostiene internamente — actúa desde una versión de sí mismo desactualizada.
La estrategia está clara, pero la ejecución se traba en postergación, sobreanálisis o cuellos de botella que el líder mismo genera.
Fuga sostenida de energía cognitiva por sobrecarga o conflictos sin resolver, que reduce la capacidad real de decidir bien.
El resultado no es una etiqueta ni un diagnóstico clínico — es un número por eje, comparado contra el promedio global, que muestra dónde está el freno real y qué tan lejos está de moverse.
La persona llega a Virtus como una inversión real de la empresa en su desarrollo — no como el último trámite antes del despido.
El bajo desempeño casi nunca es falta de voluntad — es una fricción cognitiva invisible (Fear Loop, Execution Friction, Energy Drain, entre otras) que el LFI hace visible y cuantifica.
No es coaching genérico. Se trabaja exactamente el eje que el diagnóstico identificó como el freno real.
Mismo instrumento, mismo eje, comparado contra la línea base. El resultado es un número, no una impresión.
Si el LFI baja al menos 50%, o llega a un LFI final de 35% o menos — lo que ocurra primero, en o antes de 3 meses — la empresa paga USD $10.000. Si no se cumple ninguna de las dos condiciones, no pagan nada — sin letra chica, sin excepciones.
El LFI de entrada y de salida se comparten con la empresa solo con autorización expresa del evaluado. Sin esa autorización, la empresa conoce el resultado del trato (se paga o no), pero no los datos individuales.
| Escenario | Resultado | Costo para la empresa |
|---|---|---|
| LFI baja 50%+, o llega a 35% o menos | Se revierte la salida | USD $10.000 (fee fijo por éxito) |
| Ninguna condición se cumple | Sin cambio material | USD $0 |
Sesión de 1 hora, USD $2.000 — precio de lanzamiento por tiempo limitado. El comité ejecutivo completo toma el LFI en la misma sala.
Cada persona recibe su resultado individual de forma privada, en su propio celular. En la pantalla grupal solo se muestra el resultado agregado del comité — nadie queda expuesto frente a sus pares.
Como gesto, Virtus decide y ofrece — en privado, sin pasar por la empresa — una sesión de Shock Vita a quien haya salido con la fricción más alta. La empresa no elige ni conoce quién recibe la oferta. Si esa persona no la quiere, la oportunidad se pierde — no se reasigna a alguien más.
Si esa intervención funciona y el comité quiere extenderlo a todo el equipo, la empresa paga USD $10.000. Si no, ya se llevaron el diagnóstico agregado del comité de todas formas.